Nos cuesta verlo, pero Europa ya está en guerra
Voy a terminar el año con una buena dosis de pesimismo. No me lo tengan en cuenta, en parte es para descargarme un poco la cabeza de estas ideas que me asaltan a lo largo del día y para las que no tengo otra forma de exorcismo que escribirlas. De esta forma, paso automáticamente a otra cosa que, al cabo del tiempo, también necesitará ser descargada. A lo que voy. No siempre las guerras comienzan con un ataque militar directo. Ni siquiera el japonés a Perl Harbor inició su guerra con los Estados Unidos. Todas tienen un prólogo, más o menos largo, en el que los contendientes –o alguno de ellos– va sumando grados a la tensión. Los discursos se van calentando y se cruzan medidas y contramedidas. Y luego llegan los combates. Si observamos con algo de detenimiento lo que está pasando a nuestro alrededor, las señales son bastante numerosas y alarmantes en lo que a Europa se refiere. El neoimperio ruso Lo que más obvio resulta es el enfrentamiento, de momento indirecto, con la Rusia de Putin (...