La tormenta que viene
Vuelvo al tono sombrío. Ustedes me perdonen. Esto de otear el horizonte en busca de tormentas es un TOC que me quedó de la crisis de 2008. Aún llevo en el alma la espina que me clavó hace años un empresario al acusar a la Cámara de Comercio (cuyo Servicio de Estudios yo había dirigido durante más de 10 años) de no haber avisado de la crisis que se estaba fraguando. Y eso que lo avisamos por tierra, mar y aire; tanto, que a punto estuvo de costarme el puesto de trabajo en un par de ocasiones. La primera, cuando cierto colectivo empresarial al que no le pareció ajustado que habláramos de burbuja en un informe económico de la provincia pidió mi cabeza. La segunda, cuando señalamos en un informe trimestral de coyuntura (el extinto BTC) que los indicadores se estaban desplomando y desde una subdelegación del Gobierno nos acusaron de utilizar información desfasada (esos informes se hacían siempre con los últimos datos publicados). Así que, ahora, en cuanto que veo un nubarrón en el hori...